viernes, 19 de octubre de 2012

Cura sana. Capítulo VII

No quiero escribir aquí. No quiero dejarte ir, pero lo hago. Lo hago. Toco este globo y tiene el frío del suelo. Con este acto espero nacer. Las lágrimas con las que llore mi muerte saldrán de mis ojos cuando nazca, pero será otro río. Mi muerte no será dejar morir, dejar que ocurra, morir lentamente. Será matar. Matar todo lo viejo Asesinarte eficazmente. No permitiré pensarte en nuevas vidas. Te mataré. Y punto. No irás a ningún sitio, ni arderás, ni volarás a otros lugares. No te reencarnarás, solamente no existirás.

Yo sin embargo, sí. Yo floreceré como florecen los geranios en las terrazas de invierno. La misma flor se marchitará y volverá a crecer roja de su tallo escamado.  En este nuevo nacer, seré madre. Daré vida. Pero antes de eso, se quemará mi alma y calentará con fuego mi vestido azul, lo fulminará. Y no lo veré, pero habrá sucedido. Entonces, me pariré en el agua y, cuando mi cabeza salga a flote, posiblemente ya no tendré los ojos azules. No podré ver el mundo en su forma por el escozor de la venida y del agua. Habrá estrellas de luz mojadas. Haré un viaje de colores y reflejos, e inventaré un nuevo día.

Por mi 0 cumpleaños me regalaré una vida. Sembraré, seré polen, un campo de flores voladoras

lunes, 8 de octubre de 2012

Cura sana. Capítulo VI

Sentirse en el mismo centro del centro de gravedad de la Tierra
Ser el eje inamovible sobre el que todo gira
Vaciarse y llenar el vientre con el universo
Ser más humana que nunca, menos animal
Ser carne, reencarnarse
Encapsularse no pudiendo oir, no ver, no oler, no tocar, no saborear
y Oir, Ver, Oler, Tocar, Saborear
Sincronizar lo espacial y lo temporal:
así se sincronice - así se aniquile
y una vez desprendido, desaprensivo
Aparecerse



lunes, 1 de octubre de 2012

cura sana. capítulo V. Octubre


Quien así, con los labios apretados en el centro de tu médula, duerma

jueves, 20 de septiembre de 2012

Cura sana. Capítulo 4

Borraré para siempre mis fronteras, con paciencia, con suavidad infinita. Dulcificaré mi alma hasta que encuentre la calma, hasta que haga las paces conmigo. Me llenaré de alegría. Transportaré la llamada de la consciencia. Seré benévola. Pondré música en mi corazón.
A.J

domingo, 16 de septiembre de 2012

solo por el volcán

yo es que no sé muy bien lo que hago
yo solo me dejo llevar
yo ya no quiero nada de acá
ni le pido nada
porque nada quiero darle ya
aquí estoy y no me puedo ir
aquí ya no soy
no me hace bien
no me lo hago
vivo tumbada en la rueda de la rata
cuando estoy alto caigo
y con el golpe genero movimiento
yo ya no corro
no me desgasto
solo la lluvia
el mar
el volcán
los pájaros
solo la tormenta
el viento
el temblor
solo las nubes
y la luna
y el color blanco de la noche
solo eso
solamente





sábado, 15 de septiembre de 2012

Elena Salamanca. Landsmoder. Día de la Independencia de Centroamérica. Performance

Mi primera colaboración en El Salvador con la escritora Elena Salamanca en la ejecución de su performance Landsmoder, relectura de los eventos en homenaje al Día de la Independencia. Año 2011. Vídeo de Cristian González. Te odié entonces, por hacerme trabajar. Te amo ahora, por hacerme trabajar.

Extraído del Blog de la Editorial Equizzero

Hincada toda la vida frente a la virgen y a la bandera, /desarrollé unas rodillas fuertes para sostener a mi patria. De la costra de mis rodillas nacieron todos los hongos /de la tierra. Frente a la virgen y a la bandera, de rodillas, recé y canté. Crecieron mis rodillas hasta echar raíz, hasta ser árbol, madera, mesa, cama, muleta, atril. Aquel sostén de niños que morían y se convertían /en héroes y santos, en héroes santos. Alrededor mío crecieron todos los frutos de la tierra. Cayeron al suelo y nacieron otros. Tuve trigo. Tuve harina. Tuve pan. Tuve hambre. y nada probé.

 II

Entre la directora y la virgen yo no sabía a quién distinguir: ante quién doblar la rodilla, ante quién caer de hinojos, ante quién besar el piso, sentir el olor de santidad, sentir el olor del plomo, el olor del alcanfor, y el olor de las rosas que se desprende de la leche desperdiciada /de la ubre de las vacas. Entre la directora y la virgen yo no sabía distinguir, pero la virgen era hermosa y mi directora era redonda, no sonreía a los niños, tenía unas piernas parecidas a los jamones y usaba unos zapatitos diminutos donde no cabían sus pies, y le impedían caminar. Todos los días, las niñas rezábamos por la directora. Todos los días, pedíamos a la virgen por esa hija tan suya que había tenido a bien la caridad de construir nuestro colegio y a obligarnos, todos los días, a rezar por ella, por su prosperidad y su abundancia. Cada cumpleaños de la directora, las niñas depositábamos nuestros ahorros /en un sobrecito de papel. Cada cumpleaños de la directora, las niñas bailábamos, decíamos poemas, recitábamos /flores, loores, oraciones y agradecíamos a Dios, infinitamente poderoso, el haber permitido el nacimiento de nuestra directora, que era tan caritativa y amorosa con nosotras que, para evitarnos la avaricia, nos quitaba el sobrecito blanco donde /guardábamos nuestros ahorros. Cada fin de año, nuestra directora viajaba a Europa, y nosotras nos quedábamos en casa, ahorrando, otro poquito, porque el otro año, con la misericordia de Dios, nuestra directora cumplirá un año más.

VI
 Las niñas se levantan la falda y paren. Paren. Paren niños delgados como ellas. Apenas aprenden a caminar, los niños se caen. Apenas hincan el diente en el pan, los dientes se caen. El pan es muy duro, los dientes son débiles, los dientes son de leche, como dicen las abuelas. Los niños nunca han tomado leche: ni siquiera una gota se desprendió del pezón magro de la madre. El calcio solo viene de la leche y de los huesos, dicen las abuelas. La leche está muy cara. La leche está muy lejos. Por lo tanto, los niños optan por los huesos. Los niños comen los huesos, mastican huesos, van dejando un diente en cada hueso partido. Pero el hueso tiene fuerza en la médula, y la médula los va convirtiendo en unos niños enormes, malogrados, ojerosos. Ojos turbios. Y los niños van mordiendo lo que encuentran en el camino. Muerden a los perros, muerden a los gatos, atrapan a las palomas, les rompen las alitas, y chupan cada hueso de la alita, tiran las membranas. Escupen los corazones de los pájaros. Los niños van creciendo. No son débiles como las madres. Siguen encontrando en el camino a las vacas y los caballos, encuentran los vehículos, rompen los cristales; encuentran las casonas, rompen las rejas. Y los niños, con sus dientes astillados, con sus dientes malcrecidos, con sus dientes podridos, van mordiendo lo que encuentran en el camino. Y muerden, sobre todo, la mano que los alimenta. Los niños muerden incluso la yugular de esa niña que es su madre

 I

 Soy buena porque abro las piernas. Yo crié las ovejas, yo degollé las ovejas, y zampé sus cabecitas blancas en estacas alrededor de mi casa. La gente sabía que yo era buena porque cerraba mis piernas únicamente el día /que destazaba las ovejas. Yo era tan buena: la falda subida, las piernas abiertas, que las gentes pensaban que las cabezas de las ovejas /eran mis muñecas, cosidas con mis manos, pegadas con mi saliva, bellos labios rojos pintados con la sangre que brotaba de entre mis piernas. Si cierro las piernas, ya no seré buena: de mi sangre brotarán los hombres más infelices. Y usted me dejará con el hociquito listo, la falda rasgada, y mis ovejas perdidas balando, aullando Lejos.

 II

 Parí cuantas veces pude los hombres de la nueva raza. Pero solo lo terrible se desprende de mí: cuánto coágulo, cuánto plasma, cuántos hombres que se degüellan como yo degollaba a mis ovejas.

Cura sana. Capítulo 3.

Nunca fui de coleccionar objetos
ni tuve color o animal preferido

Tenía tres opciones:
Como si no le hubiera visto. Meterme a la casa. Que muriera.
Alimentarle. Que igual muriera. Llorar su ausencia
Meterle a la casa.
Alimentarle
curarle el ala, dejarle volar.
Llorar su ausencia

Este es uno de esos cuentos de historias cruzadas
con un símbolo que actúa de hilo conductor
donde lo poético se traslada al plano real
y lo realmente real no se hace evidente
hasta que no ha sido leído en estado de búsqueda

Es de esos cuentos en proceso,
de los que se maceran lentamente.
Comienza un día en la cama
con una especie de iluminación o preclaridad

Era Semana Santa,
caía la gran lluvia en Santiago de Atitlán.
Las alfombras de serrín que tapizaban todas las calles se iban diluyendo
y a mí se me venía a la cabeza los histéricos que lloran en Sevilla cuando la lluvia
y la anécdota de Miguel, que pisó una en casa de sus anfitriones en La Antigua, y ya nunca lo atendieron con el mismo cariño
Poco antes había botado un arroz con chocolate, no me agradó

Compramos dos pajaritos de madera, dos artesanías, una para mí, otra para regalo.
Le gustó que la colgara dentro de la mosquitera, bailando sobre la cobija chapina, comprada también ese día, también con quetzales bordados. Me lo dijo la misma noche que volvió a San Salvador.

- No. Creo que lo cambiaré de lugar

Le dije eso no por ser grosera, sino porque fue después de mi iluminación y ya tenía yo esa voluntad de cambio. De paso, le hacía saber de mi determinación de liberarlo, como si al levantar la cabeza y volver a mirar, fuera a entender de golpe la imagen: él era el pájaro que sobrevolaba forzosamente mi lugar más íntimo, de donde no se podía ir, porque, a pesar de que la mosquitera tenía salida, estaba colgado del cuello, y además, era de madera)

No me acuerdo cuándo lo puse ahí, de hecho creía haberlo hecho nada más llegar de Guatemala, cuando él todavía estaba... Sí me recuerdo a mí misma tumbada, mirando la panza del animal, satisfecha, pensando que cada vez que lo viera me acordaría de que una vez estuvo encima mío, aquí, que lo dejé volar por amor a sus alas y que no morí.

Cont. (...)






Borrador de mayo. Poesía incompleta

Otra vez sobre el tiempo...
sobre la excitación
sobreexcitación
sobre la histeria
sobre la (des)organización
sobre los fantasmas,
las armas, la incertidumbre, la incredulidad y el escapismo
sobre la montaña rusa
y su mecanismo
voy a escribir sobre el mecanismo de la montaña rusa
reconectar, deconectar,
sobre detonar

martes, 21 de agosto de 2012

mi corazón de nance

Mi corazón como el de Santa Ana
que vibra con Marco Antonio Solís en una tienda de zapatos chucos
y con el perifoneo de una pick up
y con los gritos bayuncos de los bolos en domingo
a la puerta de una abacería donde venden perros

Mi corazón como la ruina de Santa Ana
con un jardín acondicionado y una pilastra rota
a la espera de un nuevo movimiento.
Una vez fue el cuartel de un gobernador
con sus símbolos masones y sus vidrieras
y ahora una instagram azul

Mi corazón como el sorbete de arrayán mezclado con coco y mora
con Cármenes Miranda que pasean y postean
tan lindas, las amigas, con olor a papa y marañón

Mi corazón como el dispensador de jabón automático
y como el expositor de tortas, cincuentero, metálico

Mi corazón a ritmo de gas
entre cafetales, atardeceres, árboles de amate
y bicicletas

Mi corazón en Izalco
se asusta con el carrusel infantil
se anima con el comal
se endulza tanto que a piña vieja huele
se moja frente a la farmacia

Mi corazón reguetonero
cangrejo, tiburón, con todos los estímulos se excita
mi corazón de domingo
con un vestido blanco y un sombrero ridículo

Mi corazón puede con todo
mi corazón todo lo puede
mi corazón polifónico
con todo late,
antropofágico, salvadoreño

Mi corazón de nance,
mitad de nance
mitad de fuego

lunes, 13 de agosto de 2012

Cura sana. Capítulo 2: candela


Encendí una cada noche,
desde que viniste
para que nos acompañaran el fuego y la luz.

La bandeja absorbió los calores

Cuando la prenda de nuevo
me llenaré de tí






sábado, 11 de agosto de 2012

Cura sana. Capítulo 1


¿Qué te digo y qué me digo?
Lo que tenía que hacer lo hice
Y lo que no tenía que hacer, lo siento, también lo hice
Te hablé de amor revolucionario,
De dejarte ir
De amarte libre


[De (querer) dejarte ir,
De (querer) amarte libre]

Lo escribí, como en un acto de piscomagia

Si convertía en letras ese querer hacer,
si corporeizaba en signos ese deseo,
si pensaba que la tinta del bolígrafo era la sangre que iba a dar alma a mi intención…
si cambiaba ese deseo de estado (de la idea gaseosa a la intención sólida),
de soporte (del interior de mi cuerpo al exterior del papel) y de vehículo,
Al sacarlo de mí, y dotarlo de alma, de cuerpo y de sangre, tendría vida propia, ya no sería un deseo, sería real.

Fallé en el truco, tendría que haberlo dejado allí donde lo escribí, o tal vez tendría que haberlo tirado al mar, o dejarlo fuera, y que la lluvia lo mojara, que se diluyera un poco,  bautizarlo de agua, posibilitar su estado líquido también y que fluyera libre.

En cambio (sin querer – o mi inconsciente sí quería- pues fue un psicoacto empírico), lo aprisioné.

Así sucedió:

Yo creía que si te daba la carta, al ser leída, al incorporar un nuevo sentido, la vista, le asignaba realidad, lo uno es real al ser percibido por el otro.
Si te la leía en voz alta, con mi voz, le añadía verdad.
Te di la carta, y el resultado fue que  tus ojos la mancillaron, tu percepción alteró su esencia, y mi voz la resignificó de mí.

Entonces lo que primero fue deseo y después fue realidad, se convirtió en promesa, al hacerte cómplice, y mancharla con lo que dejaste de ti y  dejé de mí en ello.

viernes, 10 de agosto de 2012

Cura sana. Capítulo 9. Trucar la fecha y la hora

ven, ven, vuelve conmigo, tendrás conflictos.
que no te llamen a filas
no te pongas el uniforme
quiero sacarte de ahí
por no romper el muro de tus genes
de tu falso deber
por no quedarte conmigo
regresar para sufrir
y sufrir porque has errado
y sufrir por tu entorno
ven
yo tengo las candelas preparadas
el viento sopla rico en noviembre
los pelícanos sobrevuelan el pacífico
como siempre
ven
ven conmigo a la cama
en esta noche de luna sonriente
no vengas en sueños
te quiero presente

me duele la garganta
de pensarte
por no poder preguntar cómo estás
qué sientes
si te han llamado
si tienes miedo
qué opinas de esto
porque te voy a llorar, una vez más
y te voy a pedir que vuelvas
y a decir que diste un paso atrás
un traspiés sobre lo que has andado

aunque no vengas, y no me escuches
porque no te hablo
quiero que te atrevas
a continuar lo que empezaste
llegaste a construir un tejado
y no tenías casa
llegaste por irte
y ha sido nefasto

Dime que me equivoco
que estás bien
que estás feliz
que fue la decisión acertada
y si no lo haces
y si no lo sientes
entonces ven,
ven a mi guerra
que eras libre porque yo lo era